En una noche muy fría llega Hans a una ciudad alemana llamada Wandemburgo. Estamos en las primeras décadas del siglo diecinueve. Hans es un traductor que trabaja para una importante editorial pero ante todo, es un trashumante. El sabe que no se quedará mucho tiempo en la ciudad a la que acaba de llegar. Hans concibe la vida como un viaje permanente porque "para saber dónde quiere estar uno necesita ir a lugares distintos, conocer cosas, gente…". Lo que Hans no se imaginaba es que lo iba a ser tan sencillo dejar pronto Wandemburgo.
El viajero del siglo ( Alfaguara, Buenos Aires, 2009) novela del escritor argentino Andrés Nauman ( Buenos Aires, 1977) y que obtuvo el premio Alfaguara de novela 2009 sorprende por la riqueza de los personajes, como un sabio organillero que vive en una cueva con su perro Franz y que actúa todos los días en el centro de la ciudad o la hija del posadero donde se aloja Hans que va descubriendo el amor y su avidez por el estudio. No falta el suspenso en la figura de un enmascarado que se dedica a violar mujeres en los atardeceres y las noches en ciertas calles de la ciudad.
El hilo conductor es la relación que Hans establece con Sophie, hija de una familia aristocrática pero venida a menos en poder económico. Su padre está entusiasmado con el compromiso matrimonial que se va a celebrar entre su hija y Rudi, miembro de un linaje con abundantes bienes. Pero Sophie es lo que se llamaría una jovencita inquieta por la cultura y se enamora de Hans hasta volverse su amante. Y es entonces cuando el viajero no sabe qué decisión tomar.
El autor deja muchas zonas del pasado y del presente de Hans a oscuras, lo que vuelve al personaje más atractivo. Se sabe que es un librepensador amante de cambiar de sitios y no afincarse en ninguno. Por eso la tormenta que desata en su vida de forastero permanente la pasión por Sophie lo descoloca hasta hacerlo dudar su visión esencial de la vida: "Regresar no. Regresar es imposible. Por eso prefiero los lugares nuevos…quien va por un camino se convierte en el camino."
Novela de hondo contenido emocional nos contrasta con el espejo de nuestro trasiego en la tierra. ¿Estamos yéndonos siempre? ¿Dejamos atrás lo que más queremos?
Tal vez porque "vivir consiste en eso: en darles a las cosas la bienvenida que merecen, y en despedirlas con la debida gratitud."