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Viernes, 15 de mayo de 2009

Manuscrito alucinado. Las mujeres de Manuel.


Un personaje mediocre, incapaz de sobreponerse a un ambiente hostil, es el protagonista central de la novela  Manuscrito alucinado.  Las mujeres de Manuel (1993), de uno de los más prolíficos escritores paraguayos del siglo pasado, Mario Halley Mora (1926-2003). Es el relato en primera persona de los avatares de Manuel Quiñonez, abogado o estudiante frustrado, eso no  se sabe hasta el final,  cuyo padre según se insinúa en la historia terminó internado en el hospital siquiátrico.

Manuel encuentra un diario personal de una mujer llamada Carmen Sosa. A partir de la lectura del mismo intenta averiguar qué pasó con esta mujer ya fallecida, asesinada por su pareja que luego se suicidó.

El hilo que ordena la novela es la búsqueda delirante de la identidad de una mujer muerta a la que Manuel nunca conoció.

En ese trasiego conoce a personajes pintorescos, entre los cuales se encuentran varias mujeres.  Pero el  personaje más emblemático del tono de este relato que mezcla locura, desorientación, amor y misterio es Don Otto. La profesión de éste consiste en arreglar maniquíes y muñecas. Es tanta su soledad y sus obsesiones que coloca nombres a las mismas e incluso las lleva a pasear y hasta conversa con ellas.  

Este pasaje de Manuscrito alucinado recuerda a un cuento de Halley Mora donde un hombre se enamora de un maniquí que ve en una vidriera. Es una constante en el autor de Los hombres de Celina (1982) el abordaje de los perennes contratiempos a la comunicación humana. Don Otto es un símbolo de ese laberinto, al poder establecer solamente vínculos con seres inanimados.

Sólo en las dos últimas páginas el lector descubre la clave oculta de esta atrapante novela de Halley Mora y, principalmente, que fue de las mujeres que Manuel fue conociendo en su inútil indagación en las intimidades de Carmen Sosa.

Ya el inicio del relato es imperdible: la casa de los padres de Manuel se va inclinando. Se sospecha que esto ocurre porque la vivienda de al lado está abandonada y algún fenómeno sobrenatural la habita. Manuel recuerda  que su padre alguna vez le contó a la madre que allí vivía en los años treinta una joven pareja. El la mató a ella y luego se suicidó. Ella era Carmen Sosa.

En páginas apasionantes que parecen extraídas de unas notas de algún inquilino de cualquier manicomio, Manuscrito alucinado es imperdible. Hunde su mirada en la locura más pura y sin retorno posible a lo que llamamos normalidad.
Escrito por Carlos Martini. Docente de la Universidad Católica de Asunción.